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miércoles, 20 de enero de 2010

Continuamos el comentario de 'Todo en la tarde'

(Para leer el poema referido seguir la etiqueta Sobre Cántico hacia atrás.)‘¿Y el silencio?’, comienza por preguntarse retóricamente nuestro Jorge. En esta turbamulta (remarco turbamulta, por fin encuentro la palabra que funde el gentío, la multitud, con las tejas de turba cálida de la primera parte de ‘Todo en la tarde’); en esta turbamulta, decimos, que es la ciudad, ¿dónde el silencio? Obviamente, ‘No puede/ Valer, estar a plomo./ ¡Tantos colores chocan/ con un rumor tan bronco!’ El silencio no cabe entre tanto trajín y confusión. La divisa de la atareada ciudad es un bronco rumor. El silencio ‘No puede/ Valer, estar a plomo’.Este ‘estar a plomo’, que comunmente puede tener un carácter peyorativo o despectivo, para Jorge tiene un valor muy distinto: ‘estar a plomo’ como virtud, en oposición a la prisa (puente previo de la prisa) que nos conduce a (o con la que nos gobernamos) los hombres. Así, que el silencio no pueda valer, estar a plomo, es una expresión muy pura, muy distante, muy fría, para realmente lamentar la falta de silencio y de sosiego. ¿Hum? ¿Que me lo estoy inventando? Pero si es lo de siempre… Ahí va.‘Gran rumor. Se embarullan/ Las pisadas, los gritos/ Que deben de ser diálogos,/ Las músicas ya ruidos,// Y la velocidad/ Disparada en portentos/ Sumisos al amor,/ Al candor, a los sueños,// Y el incensante arrastre/ De los muchos trabajos/ Que por dentro murmuran/ Crujidos derrumbados.’Puf, qué duro. Un hombre que se arrastra en sus trabajos, unas labores en las que se resquebraja: interiores crujidos y derrumbes. No se puede hablar de este hombre con más crudeza. ¿O sí? ‘¡Trepidación! Monótona,/ Continua, propagada,/ Precipita galopes/-Sin cuerpos ya- de máquinas// Invisibles, a ciegas/ Calientes, animales,/ Que no paran jamás:/ Venas del tiempo, laten’.

domingo, 17 de enero de 2010

Sobre Cántico(VIII), dentro del poema 'Más allá'

III

¡Más allá! Cerca a veces,
Muy cerca, familiar,
Alude a unos enigmas.
Corteses, ahí están.

Irreductibles, pero
Largos, anchos, profundos
Enigmas –en sus masas.
Yo los toco, los uso.

Hacia mi compañía
La habitación converge.¡
Qué de objetos! Nombrados,
Se allanan a la mente.

Enigmas son y aquí
Viven para mi ayuda,
Amables a través
de cuanto dme circunda

Sin cesar con la móvil
trabazón de unos vínculos
Que a cada instante acaban
De cerrar su equilibrio.


El apunte que aquí se me hace necesario: ‘¡Qué de objetos!
Nombrados/ Se allanan a la mente’. Hasta ahora, el ser en el hombre,
ese mundo que limita aún debe ser nombrado. Primero tomar conciencia; después, atrapar ese mundo deslumbrante con el lenguaje. ‘Los nombres’ será el segundo
poema, pero no anticipemos demasiado. Por ahora, ¡Qué
de objetos! Nombrados/ se allanan a la mente’.
Así que Jorge, el pobre, cree en el lenguaje. Nadie
es perfecto.

miércoles, 13 de enero de 2010

Sobre Cántico(IX), dentro de 'Más allá' con Jorge Guillén

IV
El balcón, los cristales,
Unos libros, la mesa.
¿Nada más esto? Sí,
Maravillas concretas.
Material jubiloso
Convierte en superficie
Manifiesta a sus átomos
Tristes, siempre invisibles.
Y por un filo escueto,
O al amor de una curva
De asa, la energía
De plenitud actúa.
¡Energía o su gloria!
En mi dominio luce
Sin escándalo dentro
De lo tan real, hoy lunes.
Y ágil, humildemente,
La materia apercibe
Gracia de Aparición:
Esto es cal, esto es mimbre.
‘El balcón, los cristales’, miramos afuera. No estamos fuera, estamos guarecidos por el cristal. ‘Unos libros, la mesa’,
otromodo de salir sin exponernos.
Y ‘¿Nada más esto?
Sí, /Maravillas concretas’.