miércoles, 16 de febrero de 2011
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sábado, 17 de abril de 2010
Hans Christian Andersen
Hans Christian Andersen (Odense, Dinamarca, 2 de abril de 1805 – Copenhague, Dinamarca, 4 de agosto de 1875) fue un escritor y poeta danés, famoso por sus cuentos para niños, entre ellos "El patito feo" o "La sirenita".
Nació el 2 de abril de 1805 en Odense, Dinamarca. De una familia tan pobre que en ocasiones hasta tuvo que dormir bajo un puente y mendigar. Era hijo de un zapatero instruido, pero enfermizo, de veintidós años y de una lavandera quien era de confesión protestante. Andersen dedicó a su madre debido a su pobreza La pequeña cerillera, así como No sirve para nada, en razón de su alcoholismo.
Hans Christian mostró una gran imaginación desde temprana edad; la que fue alentada por la indulgencia de ambos padres y la superstición de la madre. En 1816 murió su padre, y Andersen dejó de asistir a la escuela; se dedicó a leer todas las obras que pudiera conseguir, entre ellas las de Ludvig Holberg y William Shakespeare.
Andersen decidió convertirse en cantante de ópera y se trasladó a Copenhague en septiembre de 1819. Una vez allí fue tomado por lunático, rechazado y prácticamente se quedó sin nada; pero hizo amistad con los músicos Christoph Weyse y Siboni y más tarde con el poeta Frederik Hoegh Guldberg.
Su voz le había fallado, pero fue admitido como alumno de danza en el Teatro Real de Copenhague. Perezoso como era, perdió el apoyo de Guldberg, pero hizo amistad esta vez con Jonas Collin, el director del Teatro Real, que sería su amigo de por vida.
El rey Federico VI se interesó en el extraño muchacho y lo envió durante algunos años a la escuela de Slagelse. A pesar de su aversión por los estudios, Andersen permaneció en Slagelse y en la escuela de Elsinor (en danés Helsingør) hasta 1827, aunque más tarde admitió que estos años fueron los más oscuros y amargos de su vida. Collin finalmente consideró acabados sus estudios y Andersen volvió a Copenhague.
El mismo año de 1827 Hans Christian logró la publicación de su poema "El niño moribundo" en la revista literaria Kjøbenhavns flyvende Post, la más prestigiosa del momento; apareciendo en las versiones danesa y alemana de la revista.
Al año siguiente Andersen ingresó a la Universidad de Copenhague. En 1829, cuando sus amigos ya consideraban que nada bueno saldría de su excentricidad y vivacidad, tuvo considerable éxito con un volumen llamado "Un paseo desde el canal de Holmen a la punta Este de la isla de Amager".
Andersen fue un viajero empedernido - «viajar es vivir», decía - y escribirá después sus impresiones en los periódicos. De sus idas y venidas también sacó tema para sus escritos.
Exitosa fue también su primera obra de teatro, "El amor en la torre de San Nicolás", publicada el año de 1839.
Para 1831 había publicado el poemario Fantasías y esbozos y realizado un viaje a Berlín, cuya crónica apareció con el título Siluetas. En 1833, recibió del rey una pequeña beca de viaje e hizo el primero de sus largos viajes por Europa.
En 1834 llegó a Roma. Fue Italia la que inspiró su primera novela, El Improvisador publicada en 1835, con bastante éxito. En este mismo año aparecieron también las dos primeras ediciones de Historias de aventuras para niños, seguidas de varias novelas de historias cortas. Antes había publicado un libreto para ópera, La novia de Lammermoor, y un libro de poemas titulado Los doce meses del año.
El valor de estas obras en principio no fue muy apreciado; teniendo por consecuencia poco éxito de venta. No obstante, en 1838 Hans Christian Andersen ya era un escritor establecido. La fama de sus cuentos de hadas fue creciendo. Comenzó a escribir una segunda serie en 1838 y una tercera en 1843, que apareció publicada con el título Cuentos nuevos. Entre sus más famosos cuentos se encuentran «El patito feo», «El traje nuevo del emperador», «La reina de las nieves», «Las zapatillas rojas», «El soldadito de plomo», «El ruiseñor», «La sirenita», «El ave Fénix», «La sombra», «La princesa y el guisante» entre otros. Han sido traducidos a más de 80 idiomas y adaptados a obras de teatro, ballets, películas, dibujos animados, juegos en CD y obras de escultura y pintura.
Andersen fue un gran viajero. El más largo de sus viajes, entre 1840 y 1841, lo realizó a través de Alemania (donde hizo su primer viaje en tren), Italia, Malta y Grecia a Constantinopla. El viaje de vuelta lo llevó hasta el Mar Negro y el Danubio. El libro El bazar de un poeta (1842) donde narra su experiencia. Es considerado por muchos su mejor libro de viajes.
Andersen se convirtió en un personaje conocido en gran parte de Europa, a pesar de que en Dinamarca no se le reconocía del todo como escritor. Sus obras, para ese tiempo, ya se habían traducido al francés, al inglés y al alemán. En junio de 1847 visitó Inglaterra por primera vez, resultando dicho viaje ser todo un éxito. Charles Dickens lo acompañó en su partida.
Después de esto Andersen continuó con sus publicaciones, aspirando convertirse en novelista y dramaturgo, lo que no consiguió. De hecho, Andersen no tenía demasiado interés en sus cuentos de hadas, a pesar de que será justamente por ellos, por los que es apreciado hoy en día. Aun así, continuó escribiéndolos y en 1847 y 1848 aparecieron dos nuevos volúmenes. Tras un largo silencio, Andersen publicó en 1857 otra novela: "Ser o no ser". En 1863, después de otro viaje, publicó un nuevo libro de viaje, en España, país donde le impresionaron especialmente las ciudades de Málaga (donde tiene erigida una estatua en su honor), Granada y Toledo.
Una costumbre que Andersen mantuvo por muchos años, a partir de 1858, era narrar de su propia voz los cuentos que le volvieron famoso.
martes, 9 de marzo de 2010
Teatro Puerto Rico
Teatro Puerto Rico - los años 1950
Ubicado en 490 este calle, en la esquina de la Avenida de Brook en la sección de Mott Haven del Bronx, el teatro fue construido en 1917. Abrió sus puertas en febrero de 1923, bajo el nombre del teatro Foro. El teatro, que tenía 2.300 asientos, fue una reunión popular plana que proporcionó espectáculos de vodevil y películas posteriores, en primer lugar para las familias de inmigrantes alemanes que vivían en el área y, a continuación, para las familias de irlandeses e italianas que vinieron después de ellos. El teatro del Foro, que era propiedad de la familia de Ansel, luchó por sobrevivir y competir con la llegada de los grandes cines moderno como de Loew y RKO.Varios factores han contribuido y condujo a lo que fue conocidos como el "el gran puerto rico migración" a Nueva York. Eran la Gran depresión, la Segunda Guerra Mundial y la llegada del transporte aéreo. La gran depresión, que se extendió en todo el mundo se sintió también en Puerto Rico. Economía de la isla era y sigue siendo dependiente a la de los Estados Unidos, es de esperar que cuando las industrias y los bancos estadounidenses comenzaron a fallar el efecto se haría sentir en la isla. Desempleo fue en aumento como consecuencia de ello y, por lo tanto, muchas familias huyeron al continente U.S.A. en busca de puestos de trabajo.
El estallido de la Segunda Guerra Mundial, abrió las puertas a muchos de los migrantes que estaban buscando para puestos de trabajo. Dado que una gran parte de la población masculina de los Estados Unidos fue enviada a la guerra, hubo una necesidad repentina de mano de obra para cumplir con los puestos de trabajo que dejó atrás. Puertorriqueños tanto masculinos como femeninos, encontraron empleados en fábricas y muelles de barco, producir bienes domésticos y la guerra. Los nuevos inmigrantes ganaron los conocimientos y habilidades de trabajo que en el futuro podrían servir bien. Los militares también proporcionan una fuente constante de ingresos.
La llegada de los viajes aéreos proporcionó puertorriqueños con una forma rentable y rápida de viajar a Nueva York. La única cosa que todos de los migrantes tenían en común era que querían una mejor forma de vida que estaba disponible en Puerto Rico, y aunque cada uno de ellos tenían razones personales para migrar, generalmente la decisión estaba arraigada en condiciones empobrecidas de la isla, así como las políticas públicas que sanciona la migración.
No fue mucho antes de que el puertorriqueño Avenida Atlantic de "Barrios", en el sur del Bronx, el Spanish Harlem, la Lower East Side y el de Brooklyn de Manhattan comenzó a parecerse a "Little de Puerto Rico" con sus "Bodegas" (pequeñas tiendas de abarrotes) y "Piragueros" (venders de Puerto Rico de hielo raspado) en cada esquina. Se estima que entre 1946 y 1950 hubo 31.000 migrantes puertorriqueños en Nueva York.

